Demografía

Efecto de la demografía en los mercados y economías

01_imgEn esta oportunidad presentamos un interesante análisis sobre como los cambios demográficos están relacionados con los ciclos económicos y el desarrollo de un país.  El análisis se basa en un documento escrito por el francés Pierre Sabatier que repasa las costumbres de ahorro y de consumo de los tres principales tramos de edad de una sociedad, y el impacto que éstos comportamientos tienen en la economía.

Como antes hemos mencionado, el problema que se avecina no es tanto el crecimiento poblacional como su envejecimiento. Realidad que obliga “a reinventar nuestros modelos económicos (y quizá políticos) hasta ahora basados en pirámides de población más jóvenes. El precio de los distintos activos (acciones, obligaciones, inmobiliario) también notará este envejecimiento.”

En función de nuestra edad, varían nuestros hábitos de consumo, y también nuestra preferencia por una clase u otra de activos, y ello en función de dos variables: el nivel de ahorro, y la aversión por el riesgo.  A continuación copiamos brevemente un  resumen de los distintos comportamientos que el documento analiza a fondo:

1. De los 20 a los 39 AÑOS

Es la edad de aprender e innovar, de coger oportunidades, emigrar hacia países prósperos, y tener poca aversión al riesgo.  Se ahorra poco y se invierte en el sector inmobiliario

2. De los 45 a los 54 AÑOS

Esta es la edad en la que más se gana más se consume. Son lo mejor para una economía, y favorecen el crecimiento, llevando la subida del PIB hacia su cota máxima. La aversión al riesgo sigue siendo relativamente baja, y sus necesidades inmobiliarias han bajado, por lo que los activos de riesgo se ven beneficiados, empezando por las acciones.

3. De los 55 a los 64 AÑOS

Está más cerca la edad de la jubilación y se toman menos riesgos, con los gastos habiendo bajado considerablemente.

4. Mayores de 65 AÑOS

Es la edad del “desahorro”,  hay que vender activos para hacer frente a la caída de ingresos.  La magnitud de este sector puede modificar el comportamiento de los ahorradores jóvenes que tienen a su cargo el cuidado de este sector de la población.

 

El análisis compara estos comportamientos entre Japón, Estados Unidos y Europa, todos países desarrollados donde las descripciones de edad anteriores se cumplen a cabalidad.  Pero, ¿que ocurre en el caso de una economía en vías de desarrollo?  ¿Se cumple lo descrito anteriormente en un país como Guatemala?  Depende.  Depende de las cualidades de la población y de su capacidad de ahorrar e invertir.  Si la población joven no tiene educación ni cultura de ahorro no podrá invertir para generar un desarrollo posterior.  Es por esto que es de suma importancia invertir en las generaciones jóvenes, para desarrollar su inteligencia, su capacidad de incurrir en el mercado y de avistar oportunidades, para que ahorrando puedan tener un mejor futuro.

Puede acceder al artículo completo haciendo click aquí.

Autor Beatriz Castillo

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