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Ruanda: gobierno lanza campaña de esterilización

El 9 de febrero de 2011, el Instituto de Investigación sobre la Población (PRI por sus siglas en inglés) denunció por medio de su presidente, Steven Mosher, la planificación de una campaña de esterilización en Ruanda.

El gobierno ruandés, ha planificado lanzar una campaña de esterilización, cuya meta es lograr que 700,00 hombres, o cerca de una séptima parte de la población varonil, quede infértil dentro de un período de tres años. El gobierno alega que el programa de “planificación familiar”, en el que también se invitará a los hombres a realizarse la circuncisión, es de carácter voluntario. “Nosotros incluimos la circuncisión porque nos permite tener acceso al sistema reproductivo varonil, y en el proceso, les aconsejamos sobre el uso del condón y la vasectomía,” le dijo el doctor Richard Sezibera, Ministro de la Salud, al periódico The New York Times, de los E.E.U.U.

Dicha campaña, se está llevando a cabo bajo la influencia activa de por lo menos dos grupos con interés especial en estos asuntos, y que reciben fondos de la Agencia para el Desarrollo Internacional de los Estados Unidos (USAID), siendo éstos, Salud Interna Internacional (IntraHealth International) y Salud Familiar Internacional (Family Health International), según expreso Steven Mosher.

Para estos grupos de control demográfico, la mujer promedio ruandesa da a luz a cinco niños durante el transcurso de su vida, siendo considerado un número demasiado alto.

Mosher develó el rol engañoso de “las campañas de circuncisión” previas que se llevaron a cabo en el país, las cuales fueron promovidas como mecanismos para prevenir el VIH/SIDA, en años anteriores. En 2008, los agentes de salud le informaron a la Corporación de Difusión Británica (British Broadcasting Corporation/BBC) que dichas campañas serían llevadas a cabo “en los niños recién nacidos y en los hombres jóvenes en las universidades, en el ejército y en la policía”. La BBC informó que, mientras los ruandeses rechazaban la idea de ser esterilizados, “los corresponsables dicen que muchos de los que se encuentran en las fuerzas armadas lo entenderán como una orden”, aún cuando sea “simbólicamente voluntario”.

“Esto constituye un acto coercitivo”, dijo Mosher. “En primer lugar, el decir que la circuncisión ‘protege a uno contra el SIDA’ es abusar de la semántica, dado que la circuncisión no provee una barrera contra cosa alguna. En segundo lugar, si ello será considerado como una orden dada, entonces no importará si realmente lo es o no. Los hombres serán circuncidados/esterilizados, porque entenderán que tienen que hacerlo.  Y de no hacerlo, entonces corren el riesgo de que se les impongan medidas punitivas.”

Estos programas no parten del gobierno ruandés solamente. Más bien, estos programas representan un esfuerzo concertado por el gobierno estadounidense y por grupos de salud internacionales. La Intrahealth International orgullosamente anuncia que está llevando a cabo unas encuestas entre los hombres que ya han recibido vasectomías, y “de lo aprendido, someterán algunas recomendaciones para mejorar los servicios de vasectomía en otros distritos”, según lo pide el programa de salud materno-infantil del Ministerio de la Salud.

Por su parte, la Family Health International, “apoya los esfuerzos del Ministerio de la Salud ruandés, para ampliar el acceso a los servicios de vasectomía de alta calidad en Ruanda,” con el entrenamiento brindado a los médicos del área.

“El gobierno ruandés alega que desea que los hombres “soliciten voluntariamente” la esterilización, dijo Mosher. “Pero también tienen una cuota – 700,000 – con la que tienen que cumplir. En estos asuntos, nuestra experiencia ha sido que, cada vez que una campaña de esterilización tiene una cuota determinada  y un periodo de tiempo para cumplir con la misma, ello inevitablemente significa que habrá coerción y abuso, tan certero como la noche le sigue al día.”

Mosher señaló que los grupos son financiados por la USAID, la cual recibe el dinero federal de los contribuyentes de los Estados Unidos. Bajo la ley federal estadounidense, es ilícito que el dinero de los contribuyentes sea usado para financiar el aborto y la esterilización forzada.

Mosher dijo que la PRI “hará todo lo que tenga a su alcance” para denunciar y detener el uso del dinero de los contribuyentes de los Estados Unidos para esta campaña, y urgió al gobierno ruandés a que ponga fin a “esta campaña peligrosa” antes de que empiece.

“Las consecuencias imprevisibles de esta campaña, en la familia y la economía ruandesa, se extenderán de modo amplio. Y el sufrimiento que causará es inmenso, especialmente cuando se trata de un pueblo que fue traumatizado en el pasado, y que ahora merece que se le dé la oportunidad de poder sanarse”, él dijo.

Los gobiernos no deben impulsar campañas que atentan contra la dignidad humana. El Estado tiene el deber fundamental de proteger a la persona humana y sus derechos, y al permitir este tipo de políticas no cumple con  su función.

Autor Maria Pilar Mejicano Merck

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