Familia

Educar los sentimientos, ¿Por qué y para qué?

¿Se pueden educar los sentimientos? ¿Por qué? ¿Para qué? Y si sí, ¿quién debe de hacerlo?

Nuestros sentimientos no resueltos y no reconocidos pueden generarnos ansiedad, crear conflictos e inclusive cosas peores. Algunos educadores creen que es hora de darles a nuestros niños instrucción emocional (o educación de sentimientos) en conjunto con lo que aprenden en la escuela.

Las emociones y los sentimientos importan, “Diferentes investigaciones han encontrado que las personas que son emocionalmente habilidosas tienen un mejor desempeño en la escuela, mejores relaciones y participan menos frecuentemente en comportamientos no saludables. Además, a medida que más y más empleos se están mecanizando, las llamadas habilidades blandas -que incluyen persistencia, manejo del estrés y comunicación- son vistas como una forma de hacer que los seres humanos sean insustituibles por la máquina. Ha habido un creciente esfuerzo en las escuelas americanas para enseñar el aprendizaje social y emocional (SEL), pero éstas tienden a enfatizar únicamente las habilidades interpersonales como la cooperación y la comunicación.” Explica una reciente publicación en línea de TED.

Autores como Daniel Goleman y Alfonso Aguiló han abordado la temática de los sentimientos y emociones desde diferentes perspectivas, y si bien es importante el esfuerzo de incluir la educación emocional y de sentimientos dentro de un currículo escolar, es imperante recordar que este tipo de formación debe darse primero en casa, por los padres de familia, principalmente a través del ejemplo y la buena comunicación.

Forjar la inteligencia emocional y educar los sentimientos son pilares fundamentales para el desarrollo integral de la persona. Los padres de familia deben ser los principales actores dentro de esta formación, con apoyo de los currículos educativos, los maestros y directivos de las instituciones escolares. La inteligencia emocional es una habilidad, no un rasgo. Las habilidades se pueden aprender, y en este caso es fundamental para el correcto desempeño de cualquier persona.

¿Por qué es importante? Una persona plena y feliz es aquella que puede percibir sus emociones y sentimientos, comprender, manejar y utilizarlos de la mejor manera posible. Las personas plenas y felices forman matrimonios estables, quienes a su vez construyen mejores sociedades. Este es un círculo que se debe fortalecer bastante en la actualidad. Los niños de hoy son los adultos del mañana.

Autor María Renée Estrada

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