Familia

Matrimonio y cohabitación no son lo mismo

A principios de este año, la Corte Suprema de Canadá dictaminó que queda excluída la manutención del cónyuge en caso de ruptura cuando la pareja no está casada.

El Instituto de Matrimonio y Familia de Canadá aplaudió dicha decisión puesto que refleja lo que las ciencias sociales demuestran: que el matrimonio es sustancialemente diferente a la cohabitación.

Andrea Mrozek, directora del instituto de matrimonio y familia, indicó que “el matrimonio es diferente a vivir juntos, pues la realidad estadística demuestra que las parejas que viven juntas rompen más fácilmente – incluso si eventualmente se casaron. Son más propensos a tener múltiples parejas. Sus hijos se enfrentan a más problemas – tasas más altas de deserción escolar, más consumo de drogas y una edad temprana de iniciación sexual. Y las familias monoparentales – generalmente madres – tienen más probabilidades de ser pobres”.

El matrimonio, por su parte,  protege contra la pobreza y sigue siendo el ambiente más estable en el cual los hijos pueden desarrollarse, continuó manifestando la experta.  La decisión de la Corte de Canadá hace ver que no es lo mismo vivir juntos a estar casados y puede afirmarse que las personas que cohabitan en general lo hacen porque no quieren casarse por temor al compromiso y porque saben que, generalmente,  es más fácil salir de una unión de hecho que de un matrimonio.

El matrimonio y la cohabitación son dos realidades diferentes. El matrimonio es una insitución de derecho natural que debe ser protegida por la leyes puesto que es la base de la familia, primera escuela de valores de las personas quienes conforman la sociedad. Una sociedad que no protege sus bases puede ser facilmente destruida.

 

Autor Maria Pilar Mejicano Merck

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