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Guatemala: más de 57,000 personas asisten a la Marcha por la Vida y la Familia

El pasado 11 d emayo se llevó a cabo en Guatemala la Marcha Nacional por la Vida y la Familia, bajo el lema “Si la familia va al centro, Guate llega lejos“. El propósito de dicha marcha fue instar al gobierno de Guatemala y a las autoridades civiles a reconocer en todo momento el valor de la vida y la familia, exigiendo su protección.

La marcha salió a las 8:30 horas  de la municipalidad capitalina,  hacia la Sexta Avenida, zona 1, para culminar en la Plaza de la Constitución, en dónde se encuentra el Palacio Nacional y la Catedral Metropolitana. La caminata, en la que participaron 33 organizaciones ciudadanas, contó además con el apoyo de 126 grupos nacionales e internacionales.

A continuación incluimos el discurso que dio la presidente de la Asociación Familia Importa, AFI, entidad que convocó a dicha marcha. Como se puede notar en el discurso, esta actividad busca promover la familia como célula básica de la sociedad y primera escuela de valores de todo ciudadano. Es necesario hacer énfasis en que al Estado, sin dejar de proteger a las diferentes estructuras familiares, le interesa promover la familia dentro del matrimonio natural, ya que esta constituye, como hemos demostrado muchas veces en FADEP, un beneficio para la sociedad.

Muy buenos días Queridas Familias:

 Les damos la más cordial bienvenida y nos alegra mucho contar con su presencia. Gracias a todos ustedes por haber aceptado nuestra invitación a participar en esta Gran Marcha Nacional: ¡La Familia al Centro! Gracias a quienes han hecho posible la extraordinaria convocatoria que tenemos en esta Plaza Central. Sobre todo, gracias a todos los jóvenes voluntarios que son evidencia de esta unidad. ¡Estamos haciendo historia en Guatemala!

 ¡Hoy es un día de fiesta! Durante esta marcha nacional hemos demostrado la unidad de un país que quiere recuperar y difundir la verdad, el bien y sus valores; que quiere demostrar que es fundamental defender la vida desde la concepción y fortalecer a la familia ante los desafíos que enfrenta.

 Por eso nos hemos reunido aquí, porque estamos a favor de valores universales: la vida, la familia y el amor a nuestra Patria. No estamos aquí para ser anti-nada, ni anti-nadie.

La vida es el primero y más universal de todos los derechos humanos, sin el cual no existe ningún otro. Es importante difundir y defender este verdadero derecho a la vida, que está protegido en el artículo 3 de nuestra Constitución. Hoy, nos comprometemos a trabajar para que ese derecho no sea vulnerado.

Hace unos años, se firmó el Libro de la Vida en el Congreso de la República. Gracias al decidido apoyo de 70 diputados, incluyendo al actual Presidente del Congreso, Guatemala dio un paso adelante con esa iniciativa. En un ejercicio similar en un país vecino, no olvidaré nunca las palabras de una valiente diputada ante el pleno de su Congreso que les dijo: “Señores diputados, no hemos sido electos para decidir quién tiene derecho a nacer y quién no”.

Hoy, es importante recordar esas palabras esperando que tengan eco en todas las instancias del gobierno actual y de los futuros gobiernos. El clamor de este mensaje, debe trascender fronteras para que organismos internacionales dejen de tratar de imponer sus criterios y sus ideologías en nuestras leyes y, sobre todo, en nuestros valores esenciales. 

¡Pedimos que se respete la vida y la dignidad del ser humano desde su concepción! Pero que además los gobernantes se comprometan en ayudar donde realmente es necesario, porque vivimos en un país con muchas personas en condiciones de pobreza, pero la pobreza no se erradica eliminando a las personas, sino al contrario: ayudándolas a través de la educación, salud y generando mejores oportunidades.

Ayudemos a la mujer en su embarazo. Protejamos a esa madre para que pueda salir adelante y darle un mejor futuro a su bebé. Cuando hablamos de mortalidad materna debemos recordar que las mujeres no se están muriendo por estar embarazadas. Que quede claro: ¡EL EMBARAZO NO ES EL ENEMIGO! Se están muriendo por falta de atención médica y cuidados prenatales.

Por otro lado, estamos viviendo una época de mucha confusión. Dentro de esa confusión surgen ideologías y estilos de vida contrarios a la naturaleza; países que se definen como desarrollados pretenden imponer sus costumbres sobre nosotros; se relativizan los valores hasta anularlos; se nos llama intolerantes por defender el bien y la verdad, por expresar nuestra fe o por ser consecuentes con nuestra conciencia.

Respetamos el hecho de que cada persona es libre de escoger la vida que quiere llevar, pero eso no implica que se nos trate de imponer unos falsos derechos o ideologías que vulneran lo más sagrado: la vida, la familia y el matrimonio.

En realidad, no debe darnos miedo hablar con la verdad sobre la familia.

Nuestro apoyo y reconocimiento a aquellas familias donde hay una madre soltera que heroicamente dijo “sí a la vida” y que está sacando adelante a su hijo, o padres que han sido abandonados por su pareja, o también viudos y viudas, así como matrimonios que se han separado con mucho dolor para sus familias, pero donde todos están luchando por el futuro sus hijos. Esos hijos siguen siendo hijos y esos padres siguen siendo padres; son una familia.

En Guatemala hay miles de familias en donde papá y mamá trabajan unidos por su amor y por sus hijos, luchando para salir adelante, familias fuertes que madrugan para enviar a sus hijos a la escuela, que les prodigan un ambiente de cariño y confianza, de exigencia, de serenidad, que ayudará enormemente a los hijos a poseer una adecuada autoestima. El hogar es donde se quiere a cada uno por lo que es, es donde se aprende a dar amor incondicionalmente, en donde se aprende el respeto, es donde se construye la paz. Los hijos tienen derecho a tener un padre y una madre y no al revés.  Las familias son la gran reserva moral de nuestro país. Porque sin familia, no hay sociedad.

Tampoco debe darnos miedo hablar con la verdad en cuanto al matrimonio: el matrimonio ha sido, es y será siempre entre un hombre y una mujer. No hay mayor injusticia que llamar igual a lo desigual. Distinguir NO ES discriminar. Nuestra legislación define el matrimonio como la unión entre un hombre y una mujer. Además se reconoce el derecho de los padres como primeros educadores de sus hijos. Nadie puede ni debe sustituirlos.

Pero además, a veces parece que se  desconoce la trascendencia de la familia en la sociedad. Continuamente decimos “La familia es la base de la sociedad”, pero en la práctica no se le protege ni se le alienta como debiera. Luego, también hay ideologías y estilos de vida que atentan contra la familia. Por ejemplo, en nuestro país se legisla para que haya divorcios express, pero no se legislan iniciativas para brindar soporte a las parejas que necesitan orientación familiar y podrían recuperar su matrimonio.

En definitiva, queremos gobernantes y legisladores respetuosos de la vida y congruentes con impulsar políticas públicas que apoyen y protejan a la familia.

Todas las asociaciones que han convocado a esta Marcha Nacional, a través de la Asociación La Familia importa, tienen una trayectoria de trabajo por el bienestar de la familia, de la vida del no nacido y de la salud de niños con alguna discapacidad física o mental, por la formación de los padres de familia, por lo que se espera fortalecer aún más estos proyectos, así como iniciar acercamientos con diferentes sectores sociales para configurar e influir en las políticas públicas.

¡El futuro de la sociedad se juega en la Familia! Nuestra sociedad será más fraterna y más pacífica, si en nuestros hogares hay un clima de entrega, de trabajo, de generosidad, de paz y serenidad. Si los padres sabemos dar a los hijos ese ejemplo de vida.  Por eso nos da mucha alegría ver a tantos jóvenes también, porque son Ustedes valientes y generosos, que conservarán y harán más fuerte a nuestra Guatemala.

Reitero mi enorme agradecimiento a todas aquellas personas e instituciones que nos han apoyado para organizar y están presentes en esta marcha; a las autoridades de gobierno la Municipalidad de Guatemala, a las iglesias, organizaciones civiles, a los empresarios, a los colegios, a las familias que nos honran con su presencia, y a todos los representantes de las organizaciones que han dedicado su tiempo, esfuerzo y recursos en honor de esta extraordinaria marcha,   ¡Es la hora de la familia!     ¡La Familia al Centro!

¡Muchas gracias y que siga esta fiesta!

 

Autor Maria Pilar Mejicano Merck

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