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El 2020 concluyó con aspiraciones de un mejor año por venir en todo aspecto; la pandemia mundial que lo protagonizó, derivó en más que una crisis sanitaria en todas las regiones del mundo:  perjudicó la estabilidad económica mundial, los sistemas laborales y la cohesión social de cada país.

Las rutinas cotidianas de toda sociedad y las variantes demográficas mundiales se transformaron por completo en el 2020. Los índices de mortalidad y natalidad, flujos migratorios, dinámicas familiares, etc. cambiaron sus tendencias en un año en el que la única constante fue la incertidumbre.

Comenzando el 2021 es muy apresurado presentar datos poblacionales correspondientes a un año atípico para toda sociedad, como lo fue el 2020. El Registro Nacional de las Personas, RENAP, presentaba un decrecimiento  de 35.7% en los nacimientos registrados de enero a junio  del 2020 (Prensa Libre), en comparación con la misma temporalidad en el 2019, sin embargo cabe mencionar que la disminución en el registro de nacimientos no precisamente representa una reducción de la natalidad en el país, solamente refleja una menor incidencia de inscripción de nacimientos en el RENAP, lo cual pudo haberse derivado de las medidas restrictivas impuestas en el país.

Comparando el total de inscripciones de nacimientos del 2020 con el 2019, se observa una disminución del 16% según el RENAP, pues el 2020 registró un total de 335,000 nacimientos mientras que el 2019 un total de  400,981 nacimientos. Como se mencionaba anteriormente, es muy prematuro definir los efectos demográficos del confinamiento por la pandemia mundial en Guatemala, específicamente en los meses con mayores restricciones sociales de movilidad, horario, etc. (de marzo a agosto del 2020); los mismos podrían reflejarse en la sociedad guatemalteca en el transcurso del presente año.

En los meses de confinamiento, la incertidumbre sobre la influencia que tendría el mismo en la dinámica familiar planteaba la interrogante sobre si ello derivaría en un nuevo baby boom o en una disminución en la natalidad causada por tres principales factores: incertidumbre social, inestabilidad laboral y el cierre parcial o total de centros de fertilidad. El segundo escenario tendría un mayor impacto en la población debido al paulatino decrecimiento de tasas de fertilidad en todas las regiones del mundo en años previos a la pandemia mundial por COVID-19: En algunos países, la tasa de fertilidad es ya menor de 2.1, es decir, menor del índice de reemplazo generacional.

“Diversas investigaciones han demostrado claramente que las mujeres retrasan la maternidad debido a la inseguridad económica, el estrés financiero y la incertidumbre laboral.”

Rahul Gupta (The Washington Post)

La inestabilidad laboral fue también un factor determinante durante el 2020. Según datos del Comité Coordinador de Asociaciones Agrícolas, Comerciales, Industriales y Financieras, CACIF, se estima que el confinamiento y las medidas de restricción impuestas en el país, provocaron la pérdida de más de 100 mil empleos formales en Guatemala, perjudicando su sistema productivo y, consecuentemente, causando una contracción de -1.5% en la economía nacional; la cual, no había presentado una cifra negativa en los últimos 35 años.

La contracción económica en Guatemala se traduce en pérdida o reducción de ingresos en los hogares, incremento de la pobreza y pobreza extrema, así como del desempleo y trabajo informal, lo cual incide en los índices de bienestar social generales.

No obstante, según previsiones de la Junta Monetaria, el país presentará un crecimiento económico previsto en 3.5% para el 2021, variando en la recuperación de los diferentes sectores que conforman el Producto Interno Bruto del país. Las 17 actividades productivas muestran comportamientos positivos, comenzando por  un crecimiento de 7.5% en la actividad constructora, 5.7% en el sector turístico y alimentario, al igual que en el sector financiero y seguros.

En cuanto al flujo migratorio, el 2020 fue un año irregular debido al aumento de restricciones fronterizas y de movilidad no sólo en el país sino en la región y el mundo, así como en el riesgo de contagio al migrar. Se presentó una reducción en el número de personas que migraron desde Centroamérica a Estados Unidos desde marzo hasta agosto del 2020, según el Servicio de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos. Sin embargo, en septiembre se registró el mayor número de detenciones en la frontera sur estadounidense desde el 2012 por la disminución de medidas restrictivas fronterizas en el país. Así mismo, en comparación con el 2019, según el registro del Instituto Guatemalteco de Migración, hubo una disminución de guatemaltecos deportados en un 60% en el 2020. Guatemala, sin embargo, al finalizar el 2020, permanece siendo el país centroamericano con mayor afluencia de personas que migran al exterior.

La estabilidad demográfica es fundamental para el desarrollo sostenible de la sociedad, el estímulo económico y la prosperidad del país. La pandemia mundial por COVID-19 permanece en la población mundial, sin embargo, la inminente distribución de la vacuna que permita retomar los hábitos a los que acostumbrábamos, atribuye la esperanza de comenzar un 2021 con aprendizajes valerosos, esperando que el año recién finalizado nos obligue a abordar los evidentes desafíos que como sociedad enfrentamos.

Andrea Velásquez

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