Max Roser decidió crear una nueva versión del mapmundi, un mapa que fue redibujado en función de la población de cada país. Dicho mapa apunta a algo esencial: la geografía es útil, pero no nos revela demasiado sobre hacia dónde camina el mundo (es estable, al fin y al cabo). La demografía ilustra cuál es la verdadera importancia de cada continente y nación.

Esta innovadora visualización del mundo relativiza el carácter geográfico de los mapas y le aporta una dimensión crucial, la demográfica, para el futuro por venir.

Tal y como menciona la publicación original: “Dos países, como es obvio, resaltan frente a los mapas físicos: la India y China. Son grandes de por sí, pero a nivel poblacional son directamente incomparables. En general, es un patrón común al Extremo Oriente: Indonesia (266 millones), Bangladesh (166), Vietnam (96) o Filipinas (100) son descomunales.”

Por otro lado “Europa queda muy empequeñecida, sumando algunas de las naciones más diminutas de la Tierra (Mónaco, San Marino, El Vaticano) y un puñado de países que mantienen, más o menos, su posición en el nuevo orden geográfico (España, Francia, Italia o Alemania).” ¿Cuál es el futuro poblacional para Europa? Sabiendo que actualmente, y desde hace un buen tiempo, no están cumpliendo con el reemplazo generacional, debido a la baja tasa de fecundidad en la región. 

En el mapa de Max Roser, Rusia que queda totalmente borrada del mapa asiático: es el país más extenso del mundo, pero a nivel demográfico su influencia es decreciente en Europa y marginal (sólo 30 millones de personas) en la inmensa Siberia.

En África el cambio más significativo lo protagoniza Nigeria, pequeña en extensión pero extraordinariamente habitada (no hay ningún país cercano que se le acerque).

¿Y qué pasa en América Latina?

Solo hay un cambio drástico: Canadá, un fenómeno similar al de Rusia, gigantesca pero vacía de población. Las tres grandes potencias demográficas son también tres de los cinco países más extensos de los dos continentes: Estados Unidos (300 millones de habitantes y al alza, el país occidental con mejor salud demográfica); México (130 millones de habitantes); y Brasil (210 millones de habitantes). En contraste, Argentina es la más empequeñecida (44 millones).

La población total sí ha seguido creciendo y probablemente lo hará por unos años más, pero lo que nadie nos dice es que entre 1965 y 1970 alcanzamos el punto más alto del ritmo de crecimiento y que cada año crecemos menos. 

Para el 2050, la tasa de crecimiento de población será de 0.5%, como lo fue en 1800.  No estamos frente a una curva en forma de J—es más como una S.

Los demógrafos predicen una convergencia hacia la tasa de reposición en todas las regiones, incluyendo África, para el 2060.  Ello requiere una recuperación de la tasa en Europa, y un rápido ajuste para abajo en África y algunos países de América Latina y Asia.

Según el Banco Mundial había más de 7000 millones de personas en el planeta en 2013. Si bien esta es la cifra más alta de la historia, la tasa de crecimiento de la población ha ido disminuyendo de manera constante, en parte debido a la reducción de las tasas de fecundidad.

 

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Autor María Renée Estrada

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