El desarrollo y sostenibilidad de los Estados depende de diferentes factores; siendo la población el recurso más importante de cada uno. Tendencias de crecimiento poblacional, la población laboralmente activa, los índices de natalidad, entre otros datos, determinan el contexto demográfico de un Estado e influyen en su trayectoria y desarrollo.

“La demografía no dicta el destino de ninguna nación, pero sí conduce su trayectoria”

La actualidad y proyecciones demográficas parecen ser homogéneas para todas las regiones del mundo. En cada Estado se muestran, a diferente ritmo, tendencias de decrecimiento en los índices de natalidad, envejecimiento de la población, reducción de las familias, etc. Sin embargo, persisten repetidas teorías acerca de la sobrepoblación mundial, especialmente supuestas para Estados como China, India y los Estados menos desarrollados.  El artículo publicado por Nicholas Eberstadt en la edición de Julio de “Foreign Affairs” señala diferentes escenarios a los previstos para las siguientes décadas en relación a la población china, rusa, estadounidense y en general, para toda sociedad si persisten las tendencias demográficas actuales.

Estados Unidos ha permanecido como un modelo de desarrollo debido a ventajas en capital humano que le habían favorecido, como un crecimiento poblacional sostenible, su fuerza laboral calificada como la más grande del mundo, altos niveles de escolaridad, etc. Sin embargo, la población estadounidense, ahora presenta desafíos como el declive en el índice de fertilidad (1.76 para el 2017 según el Banco Mundial) muy por debajo del nivel de reemplazo generacional, pocas oportunidades de empleo para la población en edad de trabajar, creciente población mayor de 65 años, etc. Todo ello perjudicaría su desarrollo socioeconómico en un mediano y largo plazo, arriesgando la ventajosa posición que ha preservado dentro del ámbito internacional.

Otro caso a tomar en cuenta, es el de China, que presenta lo que Eberstadt llama un “Colapso de la fertilidad” debido al dramático decrecimiento del índice de natalidad; el cual, ha permanecido por debajo del nivel de reemplazo generacional en los últimos 25 años; lo que significa una inminente reducción de su población en edad laboral en los siguientes años. Para el año 2040 específicamente, se prevé una reducción de 100 millones en la población laboralmente activa china; así como un aumento de 190 millones en la población mayor de 65 años, representando el 24% de su población total. El caso del país asiático, cabe recalcar, es el que proyecta un agravamiento más acelerado de las condiciones demográficas para los próximos años.

Las problemáticas demográficas no deben ser obviadas ni son indiferentes para la región latinoamericana; en donde todos los países han tenido un descenso en sus índices de fecundidad en los últimos 40 años; la población juvenil ha disminuido respecto a la población mayor de 65 años, se ha reducido el promedio de miembros por familia, etc. en otras palabras, las tendencias poblacionales negativas se han extendido a todas las regiones. En el caso de Guatemala, aunque estas tendencias han progresado paulatinamente, ya son evidentes en su población, según los resultados del Censo Nacional de Población y Vivienda realizado en el 2018, el índice de fecundidad se ha reducido  de 3.38 en el 2010 a 2.92 para el 2019; la población mayor de 65 años ha aumentado y representa ya el 4.7%  de la población total, del 2002 al 2017 el promedio de miembros por hogar se redujo de 5.31 a 4.47.

Analizando la actualidad de la población mundial nos preguntamos, ¿Nos encontramos frente una nueva configuración internacional ocasionada por los masivos cambios demográficos?

Lee el artículo completo (en inglés): https://www.washingtonpost.com/opinions/china-is-facing-a-precarious-future-thanks-to-a-force-it-cant-defeat-demographics/2019/11/01/ec052d88-fa5e-11e9-8190-6be4deb56e01_story.html

Autor Andrea Velásquez

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