Impacto de la migración en el desarrollo de los niños

El 20 de junio de 2011 el matutino Prensa Libre publicó un artículo sobre las consecuencias negativas que produce en los niños la migración, según un estudio realizado por el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia.

El documento titulado “El salto al norte: violencia, inseguridad e impunidad del fenómeno migratorio en Guatemala” resalta que los pequeños quedan más vulnerables ante la violencia y el abuso cuando un integrante de la familia emigra.  Además, señala que las relaciones del hogar se redefinen, dando lugar a cambios en los roles y responsabilidades de los miembros que permanecen en Guatemala.

El estudio detalla que para el 2010 el 72.4% de quienes enviaban remesas eran hombres y el 27.6 % mujeres; también que  más de la mitad de los migrantes dejaron al menos un hijo cuando partieron.

La migración también ha redefinido la jefatura del hogar, ya que el 48.7% de los grupos familiares que reciben remesas son liderados por mujeres, el doble que el promedio nacional, que es de 22.6 por ciento.

A esto se suma que casi el 2% de mujeres que lideran un hogar tienen de 15 a 19 años de edad, lo cual implica que probablemente dejaron los estudios, aumentando el riesgo de ser víctimas de la violencia y violaciones sexuales.

El informe resalta que con la migración se pierde a quienes proveen afecto y satisfacción de necesidades. En su lugar quedan familiares como abuelos o tíos, que no siempre responden a la expectativa.

La desintegración del núcleo familiar trae complicaciones. Prueba de ello es esta cifra: en el 2010, el 49.4%  de los homicidios ocurrieron en los cinco departamentos con las tasas más altas de migración: Guatemala, San Marcos, Huehuetenango, Quetzaltenango y Jutiapa.

El estudio advierte que más allá del impacto económico que genera la migración, es preciso atender el impacto emocional que produce la separación familiar, especialmente en las niñas, niños y adolescentes que permanecen en Guatemala y que se enfrentan a grandes desafíos en su desarrollo. La emigración de un miembro del hogar crea angustia, tensión y estrés tanto en quien se va como en quien se queda. En no pocos hogares se adoptan medidas y comportamientos de riesgo, aumentando la vulnerabilidad ante la violencia, el abuso y la explotación.

La migración es un hecho que afecta no sólo a quienes se van, sino también a los familiares que se quedan, principalmente los niños. Puede afirmarse que la migración tiene un impacto negativo en la familia por la desintegración que origina entre los miembros.  Así pues, es importante buscar solución al problema de la migración, no desde un punto de vista aislado que sólo afecta a una persona, sino de forma integral, es decir buscando el bienestar de todos los miembros de la familia.