UNFPA: La fecundidad no obstruye el desarrollo

Por muchos años se ha propagado la alarmista hipótesis que asegura que el mundo está “sobrepoblado”, lo cual conllevaría a una apocalipsis demográfica derivada de un crecimiento excesivo de la población mundial. Diversas personalidades han contribuido a masificar dicha suposición catastrófica: Thomas Malthus, Paul Ehrlich, Bill Gates, Greta Thunberg, etc. Incluso, ha llegado a motivar el fanatismo de grupos ecológicos como el Movimiento por la Extinción Humana Voluntaria que afirma que “lo mejor que los seres humanos pueden hacer para ayudar a la Tierra es dejar de tener hijos.” Además, se han destinado grandes cantidades de dinero al mismo objetivo: demostrar que la población mundial es insostenible. Este ha sido exponencialmente uno de los principales puntos en la agenda del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), especialmente en las décadas posteriores a la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo (Cairo, 1994).

Sin embargo, las suposiciones “sobrepoblacionalistas” han demostrado ser erróneas en diversas ocasiones. Incluso, el más reciente informe de UNFPA, “Estado de la Población Mundial 2023”, muestra, basándose en cifras demográficas actuales, tendencias contrarias a una superpoblación del mundo. Es más, dicho Informe argumenta que el hito poblacional reciente de alcanzar una población mundial de 8,000 millones de personas es un motivo de celebración para la familia humana, “ya que que significa que disfrutamos de una vida más larga, un mejor estado de salud y más derechos y libertades que en cualquier otro momento de la historia”.

Tomando en cuenta que el tema de una supuesta sobrepoblación mundial se ha mantenido y continuará sobre la mesa de diversos planes de gobierno, foros políticos y agendas internacionales, debemos preguntarnos: ¿La sobrepoblación representa un potencial problema? ¿Estamos agotando los recursos naturales? ¿Hay una tasa de fecundidad optima para alcanzar el desarrollo?

El informe de UNFPA evidencia que el crecimiento poblacional no es un problema y mucho menos un peligro para la humanidad; por lo cual, los controles de natalidad tampoco son una solución ni un impulso para el desarrollo de una sociedad.

Para comenzar, el Informe recalca la arbitrariedad con la que se ha delimitado el número de hijos “idóneo” por familia para asegurar un desarrollo a nivel país; es decir ¿Cuál es la fórmula mágica para asegurar que x cantidad de hijos por familia es igual a un desarrollo próspero? ¿Cuántos son “demasiados” hijos? o ¿Cuántos son muy pocos?. Usualmente se utiliza la cifra de 2.1 hijos por mujer en edad fértil (tasa de reemplazo), sin embargo, nada indica que esa cifra sea una garantía de desarrollo sostenible.

Así mismo, también se indica, en el mismo documento, el error de tomar como fundamento la Tasa Global de Fecundidad para generalizar tendencias y perspectivas demográficas y consecuentemente, generar políticas públicas basadas en lo anterior. La Tasa Global de Fecundidad, por un lado, asume, proveyendo de nuevo la cifra de 2.1 hijos por mujer, que se concebirá un hombre y una mujer por familia, cuando la realidad muestra que en los últimos tres decenios, el Índice de Masculinidad al Nacer se ha alterado en diversos países debido al incremento del aborto por selección de sexo. Por otro lado, la cifra infiere a un Índice de Mortalidad Fetal muy reducida, sin tomar en cuenta la heterogeneidad de las cifras entre los países del mundo. Además, cabe resaltar, que la maternidad continúa postergándose en la vida de las mujeres alrededor del mundo, lo cual, reduce su etapa fértil y el número de hijos que tienen la capacidad de procrear.

Hace varias décadas, diferentes gobiernos han impuesto políticas de control natal con el objetivo de desincentivar y reducir la fertilidad, lo cual, no solamente representa una vulneración a los derechos y libertades civiles, además ha mostrado ser perjudicial para la sostenibilidad de toda población. Los coercitivos controles de natalidad han sido justificados por el mismo temor a una “sobrepoblación”, un temor basado en datos sesgados y no en auténticas perspectivas de crecimiento demográfico que deben tomar en cuenta la estructura por edad de una población, índices de migración, mortalidad infantil, estructuras familiares, etc. Todo lo anterior expone las razones por las cuales las políticas de control natal han sido totalmente dañinas para las poblaciones en las que se han implementado.

En otro tema, UNFPA, destaca en su informe la importancia de la educación integral a la mujer con el objetivo de postergar la tenencia del primer hijo al menos al primer año de educación secundaria o, idealmente, hasta que se tenga la capacidad  y las oportunidades de desarrollo para contribuir con la prosperidad de su familia.

El Informe hace mención también sobre la educación en sexualidad, sin embargo, es importante recalcar que la educación debe ser integral.  Es imprescindible que las mujeres tengan acceso a una educación completa para asegurar que cuenten con oportunidades de desarrollo en cada una de sus etapas de vida. El término “empoderamiento” se ha limitado actualmente a una connotación muy escasa en términos de la vida reproductiva de las mujeres, sin embargo el concepto debe comprender el goce de oportunidades y posibilidades, tomando en cuenta que las mujeres desempeñan un rol esencial en la sociedad: su continuidad.

Aún con toda la evidencia demostrando que el desarrollo sostenible de una población se basa, en gran medida, en Índices de natalidad estables; irónicamente el Informe continúa mostrando el interés de UNFPA por desincentivar la natalidad o por reducir el número de embarazos, disfrazándolo nuevamente como “empoderamiento de la mujer” o como “derechos reproductivos de la mujer”, un eugenismo para la práctica de abortos.

Rescatemos lo positivo del documento,  tal como su título afirma, 8,000 millones de habitantes representan infinitas posibilidades. Lo esencial, de frente al futuro es garantizar el goce de los Derechos Humanos a toda la población mundial, siendo el primero y más valioso el Derecho a la Vida.